El Palacio de Parcent está ubicado en la calle San Bernardo núm. 62, antes «calle ancha de San Bernardo», vieja calle madrileña de palacios, monasterios, conventos reales y de hospitales, circunstancia esta última por la que la calle se llamó, en tiempos de Felipe II, calle de convalecientes.

Foto VI

                      Palacio de Parcent

También la Universidad estuvo aquí ubicada, hasta que se construyó la moderna ciudad universitaria, en el campus de Moncloa (1951).

El esplendor alcanzado por el palacio se debió, principalmente, a una malagueña extraordinaria, Trinidad von Scholtz-Hermensdorff y Behrz (1867/1937),  «una gran señora» en palabras de Jacinto Benavente, hija de unos famosos comerciantes de origen sueco, que formaban parte de la «oligarquía de la Alameda» de Málaga, como otros ilustres de la época, como Cánovas del Castillo, la familia de los Larios o el marqués de Salamanca.

La hermana de Dña. Trinidad, Matilde, era la Marquesa de Ivanrey, madre de uno de los mayores impulsores turísticos de Marbella, Ricardo Soriano (1883/1973).

La construcción del palacio fue ordenada por la Marquesa de Mejorada, en 1728, en tiempos de Felipe V, primer rey de la casa Borbón,  conociéndose en esta primera etapa, que va desde 1730 a 1780, como Palacio del Marqués de Mejorada y de la Breña, cuya familia fue la primera que lo habitó, habiendo enviudado ya la Marquesa, Dña. María Teresa de Albarado Bracamonte Viña Vergara, quien vivió en el Palacio con sus hijas, Fausta, Petronila y María Sinforosa.

Más adelante se fundieron el Marquesado de Mejorada y de la Breña y el de Guadalcázar, conociéndose el Palacio, a partir de 1780, como el Palacio del Marqués de Guadalcázar, reinando ya Carlos III.

En 1865, reinando Isabel II, madre de Alfonso XII, se llevó a cabo una de las más importantes restauraciones, transformándose el interior del palacio y dotándose a la planta noble de un aire versallesco, destacando en sus pinturas los desnudos, las guirnaldas de frutas y flores, los celajes, figuras femeninas, bodegones de flores y amorcillos.

La adquisición del palacio en 1900 por el esposo de Trinidad Scholtz-Hermensdorff,  Manuel Adrián Yturbe y del Villar (1844/1904), embajador de México en Madrid, en tiempos del presidente Porfirio Díaz, fue determinante para poder continuar con la reforma iniciada por el anterior propietario, Isidro Alfonso de Sousa Portugal y Fernández de Córdoba, Marqués de Guadalcázar, siendo precisamente Trinidad von Scholtz-Hermensdorff quien dio al palacio su importante desarrollo artístico e influencia francesa, decorando sus salones al estilo de Luis XV y Luis XVI, y dando una nueva configuración a los salones del eje longitudinal del edificio, el de la calle San Vicente Ferrer, a partir de entonces Galería Romana, de 50 metros de longitud, desde el Salón Rococó hasta una de las dependencias que da directamente al jardín, con su invernadero, gruta y cascada.

En los  tiempos de esplendor del Palacio, las dependencias que hoy se encuentran al fondo de la Galería Romana, en la parte frontal del jardín, constituían un Gran Comedor, en donde se organizaban grandes comidas o cenas, con todo el ceremonial del palacio, con lacayos, mayordomo, mozos de repostería y hermosas mantelerías irlandesas, cristalerías de Bohemia o Baccarat, copas de color rubí para el Oporto y otras verdes para el Rhin.

La Galería Romana tiene una estructura y decoración de raíz romana clásica, de mármol gris y verde, que contrasta con el estilo y decoración de los otros salones, incluido el gran salón de recepciones que da a la calle San Bernardo, de influencia dieciochesca, con abundante pan de oro en todos los paneles y puertas, y pinturas en las bóvedas de los salones y en las sobrepuertas, todo ello obra de uno de los principales decoradores y pintores de París del siglo XIX, el artista Pierre Galland.

La Galería Romana fue durante la época de Dña. Trinidad y de su hija «Piedita» un espacio de tertulias, representaciones teatrales, recitales de poesías, a las que acudían aristócratas, diplomáticos, políticos, artistas y escritores (la “crême de la crême”), entre ellos Antonio Cánovas del Castillo y Vallejo, sobrino del político y fotógrafo de la Real Casa, y aunque hoy cuenta con una mínima decoración para facilitar el mayor espacio que requieren las reuniones que allí se celebran en la actualidad, en aquella otra época era un espacio lleno de elementos ornamentales de mucho valor artístico.

Hasta que Dña. Trinidad contrajera matrimonio en segundas nupcias, el palacio era conocido como el Hotel de los Excmos. Sres. de Yturbe, una de las residencias nobiliarias más importantes de Madrid, en donde se celebraban fiestas, a las que solía acudir el Rey Alfonso XIII y la Reina Victoria Eugenia, junto con las Infantas, Cristina y Beatriz.

El nombre que mantiene actualmente de Palacio Parcent se debe al segundo matrimonio de Trinidad von Scholtz-Hermensdorff, en 1914, con Fernando de la Cerda y Carvajal, Duque de Parcent (1847/1927), que fue jefe de la Casa de Dña. Isabel II, diez años después de que falleciera D. Manuel Yturbe.

El palacio inició su decadencia con el inicio de la 1ª Guerra Mundial (1914/1918) y luego con el inicio de la Guerra Civil española en 1936. Ya al inicio de la República, en 1931, Trinidad von Scholtz-Hermensdorff donó el palacio a su hija Piedad, falleciendo aquella en 1937 en Viena, año a partir del cual quedó cerrado el palacio, hasta que lo comprara el Estado, en 1945, siendo inicialmente sede del Instituto Nacional de Previsión (Ministerio de Trabajo).

La hija de Trinidad von Scholtz-Hermensdorff, Piedad de Yturbe y von Scholtz-Hermensdorff («Piedita») (1892/1990), casó en 1921, en la Iglesia de la Encarnación de Madrid, con el Príncipe austríaco Maximilian Egon von Hohenlohe zu Langenburg (1897/1968), una de las familias austríacas de mayor abolengo, recibiendo entonces ella el tratamiento de Princesa Max de Hohenlohe. Tuvieron seis hijos, uno de ellos Alfonso, que fue quien fundó el hotel Marbella Club.

Piedad de Yturbe publicó en 1954 un hermoso libro, de exquisita lectura, Érase una vez… Bocetos de mi juventud, en homenaje a su madre, una interesante obra, que representa el testimonio directo de una persona que pudo vivir los mayores acontecimientos de la historia europea de la transición entre los siglos XIX y XX y que permite un mejor conocimiento de la historia del Palacio Parcent, que tantos episodios albergó, principalmente en las primeras décadas del siglo XX.

El Palacio Parcent, que durante tantos años fue lugar de encuentros, tertulias y reuniones de las más destacadas personalidades de la sociedad, pasó en 1934, en plena República, a albergar la sede del Tribunal de Garantías Constitucionales, que se había constituido el 2 de septiembre de 1933.

El Tribunal de Garantías Constitucionales pudo celebrar numerosas sesiones en Parcent, la primera de ellas el 27 de septiembre de 1934, hasta que en 1936, con el inicio de la guerra, el Tribunal se trasladó a Valencia y, posteriormente, a Barcelona, celebrando en esta ciudad su última sesión, el 23 de enero de 1939.

Precisamente, en 1935, en la entonces sala de vistas, hoy sala de recepciones, fue juzgado y condenado por rebelión Lluis Companys a treinta años de prisión, por haber proclamado el estado catalán. Companys fue más tarde amnistiado, huyendo a Francia tras la Guerra Civil, siendo detenido en este país por la Gestapo y entregado a las autoridades franquistas en 1940, siendo entonces juzgado en consejo de guerra y sentenciado a morir fusilado.

En 2019, la nieta de Companys, en el marco de la ley de memoria histórica, recibió en México una declaración de reparación y reconocimiento personal a su abuelo, entregada por la entonces ministra de Justicia Dolores Delgado.

El Palacio Parcent, pues, a partir de 1936, clausuró sus actividades y dejó de ser el bello y elegante escenario de las actividades culturales y benéficas que tuvo durante las primeras décadas del siglo pasado, pasando en 1945, como se dijo, a manos del Estado, siendo sede a partir de entonces del Instituto Nacional de Previsión, del que fue su director el ilustre administrativista Luis Jordana de Pozas.

A partir de 1982, ante las necesidades de ampliación de su sede central, el Estado destinó el Palacio Parcent al Ministerio de Justicia, en la actualidad su sede más emblemática, llevándose a cabo una nueva restauración, pues el palacio había quedado muy deteriorado en los últimos años.

El fallecimiento en 1990 de «Piedita», con 98 años, dejó un enorme vacío en su numerosa familia, y las propias crónicas de sociedad cuando aquel se produjo expresaban el sentir de tan lamentable pérdida, como también lo fue anteriormente, en 1937, el fallecimiento, en Viena, de su madre Trinidad.

Como su marido Max Egon, murió en Marbella, ciudad a la que tan vinculada estuvo la familia, siendo aquel, al menos desde 1947, uno de los pioneros y promotores de la Costa del Sol y, en particular, de Marbella, labor que continuó después su hijo Alfonso (1924/2003), Príncipe de Hohenlohe-Langenburg, que fue quien definitivamente convirtió esta ciudad en uno de los lugares turísticos y de veraneo más conocidos y deseados internacionalmente, labor a la que contribuyó también otro miembro de la familia, Ricardo Soriano (Salamanca, 1883, Marbella 1973), primo hermano de Piedad de Yturbe, así como también otro primo de la familia, el Conde Rudi, nieto de la Reina Victoria.

El Conde Rudi, persona muy respetada y querida en Marbella, a quien tuve la fortuna de conocer cuando me incorporé a mi destino judicial en Marbella, casado con la princesa María Luisa de Prusia, bisnieta del emperador Guillermo II, participando en las tertulias organizadas por él, ha sido una de las personas clave en el éxito del conocido Hotel Marbella Club, continuando la labor de promoción de esta hermosa y gran ciudad, de un glamour  y encanto especial, a lo que mucho contribuyeron todos estos personajes, entre otros, de la popularmente conocida como «jet marbellí».

El Palacio Parcent, con su fantástico pasado, ofrece hoy un marco incomparable al servicio del pueblo español soberano, con un singular carácter representativo, en donde tienen lugar actos protocolarios, y sede de multitud de reuniones, encuentros, seminarios y jornadas, tanto nacionales como internacionales.

Uno de esos actos, muy entrañable por cierto, tuvo lugar en 2012, al cumplirse el trigésimo aniversario del palacio como una de las sedes del Ministerio de Justicia (1982/2012), celebrándose el día 10 de diciembre de ese año, a iniciativa del entonces Ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, una jornada, con asistencia de los Magistrados del Tribunal Constitucional, con su presidente, Pascual Sala, al frente, portavoces de los grupos parlamentarios del Congreso y del Senado, y altos cargos del Ministerio, en la que se rememoró el Tribunal de Garantías Constitucionales de la II República, que supuso el inicio de la justicia constitucional en España, una institución creada en 1920 por influjo de la figura preeminente de Hans Kelsen.

Autor: Manuel Jaén Vallejo – Magistrado